
Un Americano murió la semana pasada,
del fin de la historia hasta estos días de ropaje perplejo,
disimulo conciliador tus manos salen entre las sabanas de plasma,
verdes vida del viento,
cálidos horizontes recordaban con parcialidad sus desvelos,
la importancia de uno,
el desprecio por los otros,
en todos estuvo el ángel del sexo urgido,
babeo el caracol de conciencia cómplice,
escribamos nuestras póstumas caricias,
todo aquello pensaba Ernesto,
tras la sed de seguir bebiendo del recuerdo,
debía alistarse pues aquella noche compartiría lo que aun no sabía sería su giro,
entonces sin saber de cálculos fue por su ausencia,
tomo hasta el hartazgo cerveza del País al que detestaba y lo vio nacer,
la música,
las ganas de orinar al mundo,
una angustia de antaño y al baño,
entre el humo vio lo que nunca imagino volvería a ver,
volvió una paleta de colores grises que de a poco cobraban luz,
sentada en la vereda estaban sus recuerdos,
lloraba en silencio discreta como siempre igual que siempre,
volvió sobre los pasos de su memoria y salió,
inquieto sudoroso y animado,
se dirigió a ella por su nombre,
ella lo miro no lo vio adecuadamente y lo dejo progresar,
ella necesitaba apagar su dolor,
el reavivar su cotidianeidad,
se fueron,
en la languidez fatua del sexo de una noche larga,
el comprendió que sus recuerdos se hicieron rubios por necesidad,
que la talla se ajusto a sus manos de entonces,
y que el Padre muerto de su acompañante había nacido después que ellos,
en otro lugar, nada importo,
la distancia les daban ayuda a sus nostalgias,
encendió un cigarrillo,
se dejo quemar por la mañana en los ojos,
y se fue sin certezas, sin recuerdos,
solo supo que había muerto un Americano, junto con su pasado.
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giro (cuento) de Cualquiera por tomasuncafe...03/10/09.